13 canciones para votar… o no

Ozzy-Osbourne-President

Canciones para un día de elecciones.

Yo no creo que Ozzy solucionase mis problemas ni que hiciera un mundo mejor, pero igual uno más heavy y, quizá, más divertido… En cualquier caso, toca ir a votar y, como en cualquier país del mundo, nos comemos las mentiras y las falsas esperanzas que los candidatos nos regalan. Aquí una mínima selección de la enorme cantidad de canciones dedicadas a las elecciones y a votar… o no votar.

Alice Cooper – Elected (1972)

Puede que una de las mejores de la lista, en cualquier caso, tomada con el sarcasmo de Mr. Cooper: “I never lied to you, I’ve always been cool, I wanna be elected”. Alice presidente, casi nada. Se editó como single a finales del 72 y se incluyó en el magnífico Billion dollars babies (1973).

 

Little Steven – Vote that mutha out! (1984)

Single que lanzó para llamar a sus conciudadanos a echar a Reagan (sí, el presidente yanqui de la época) de la Casa Blanca. El título lo dice todo.

 

Reincidentes – Vota a nadie (1992)

Una de las bandas reivindicativas más longevas y contestatarias del rollo punk rock nacional, editaron esta oda a la rebelión de la urna en su álbum ¿Dónde está Judas?:”Nadie te va a ayudar, nadie es mejor que nadie”.

 

Killing Joke – Another bloody election (1996)

En su álbum Democracy se dedicaron a dar caña al sistema y en esta canción en concreto le dan cera a los políticos: “elected to serve the public, how did you make your fortune?”.

 

Todos tus muertos – Políticos (2006)

Adorable hardcore del álbum Víctimas del vaciamiento calificando con descaro a los políticos: “Sos chupasangre, con los colmillos afilados (…) Falsas promesas causan gracia nada más. Nunca les creas nunca dicen la verdad”.

 

Muse – Uprising (2009)

“Rise up and take the power up (…) their time is coming to an end” canta Matt Bellamy en esta deliciosa canción del álbum quinto álbum de la banda titulado The Resistance.

 

The Replacements – Election day (1987)

En el álbum Pleased to meet me con bastante desidia cantan “I don’t care who gets elected / I don’t care who gets to find out”. Vamos, que les importa una mandarina quién gane las elecciones…

 

La Polla Records – El alcalde (1983)

Más de una tienen en su discografía estos irreverentes del sistema:. Aquí piden el voto con descaro y la ironía que Evaristo haría famosa “vota aquí, vota allá/haz un dontativo, entréganos tu libertad”. De sus primeras grabaciones, el EP Y ahora qué?

 

Eskorbuto – Ya no queda más cojones, Eskorbuto a las elecciones (1983)

Sin salirnos del punk, quizá en un estilo más sucio y directo, Eskorbuto lo tienen claro: hay que ser el candidato. Un estribillo demoledor. Un lema inimitable: “Para vivir alegre y contento, Eskorbuto al parlamento”. Hoy en día hasta sería posible. Aunque finalmente vio la luz en 1986, la maqueta y el EP original se grabó en 1983.

 

Corrosion of Conformity – Vote with a bullet (1991)

Tema duro, tanto en la letra como en la música, amenazando, literalmente, a los candidatos. Esta vez “Don’t fuck with me (…) I’m voting with a bullet”. Noveno corte del álbum Blind.

 

La Vela Puerca – Las polillas (1999)

“Hoy hablemos de polillas, de ratas de callejón, del político juntando plata extra en el colchón”. Dentro del disco Deskarados dedicaron esta rabiosa canción al gremio gobernante y, en especial, al politiqueo electoral: “las encuestas dicen que el más lindo soy yo y que va a ser mío ese sillón”.

 

Radiohead – Electioneering (1997)

Recordando a los políticos sus promesas falsas y lo barato que les sale mentir: “say the right things when electioneering, I trust I can rely on your vote”. Aparece en medio de su OK computer.

 

Soundgarden – She’s a politician (1991)

Nuestros rebeldes de Seattle grabaron durante las sesiones del álbum Badmotorfinger un alegato contra las mentiras y la falta de escrúpulos de los políticos, sobre todo en campaña: “She doesn’t listen, even if she doesn’t know what she’s saying/ She’s a politician”

 

 

Y aunque pronto haremos un especial sobre el tema, no puedo dejar de pinchar una canción para quienes decidís no ir a votar… Anarquía y cerveza fría, de Disicencia.

Los Zigarros – A todo que sí – 2016

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Los Zigarros – A todo que sí – 2016

¿Qué hay más importante en el rocanrol que ser feliz escuchándolo? ¿Bailando? ¿Saltando? ¿Follando al ritmo de tu canción favorita? La música de Los Zigarros me lleva directamente a ese estado emocional, al de querer ser feliz moviendo cada parte de mi cuerpo. Y no es fácil, que soy un tipo con muchas horas de rock. Es un mérito, máximo, cuando hablamos de un álbum de sonido perfecto, bien ensamblado y lleno de referencias (que no refritos) a clásicos que adoro: Status Quo, The Faces, Los Rodríguez, The Ramones, Burning y hasta los AC/DC primigenios. La producción de Carlos Raya les ha sentado muy bien, aunque a veces le arrime a alguna banda conocida por aquí.

En la interpretación, Ovidio Tormo a la voz y la guitarra, labor que comparte con Álvaro Tormo, el hacha principal. Junto a la pareja, la batería de Adrián Ribes y el bajo de Nacho Tamarit. Buena gente, seguro, con una buena colección de vinilos, seguro.

Hay un grupo de canciones que elogian la vida de desenfreno sexual. A todo que sí, la inicial, viene con un riff vacilón, marcado, una entrada in crescendo, un tono malote, un pequeño abuso de testosterona (“gastarme todo mi dinero en  un vestido y arrancártelo esta noche al salir”) y un estribillo repetitivo. De lo mejor, Dentro de la ley, la historia de uniformes, buenos, malos, sexo delincuente y “no te lo tomes a broma cuando tu chica tiene una porra de goma”; qué boogie macarra, qué guitarreo, qué ritmazo, qué piano guapo. Y, cómo no, “muérdeme, justo aquí, vamos a hacerlo” Contra la pared, rompedor rock de sexo prohibido y wah-wah por detrás. En Qué demonios hago yo aquí la rockstar se queda con las ganas de probar la fruta prohibida, “si yo quiero estar junto a ti”, quizá donde más me recuerdan el rollo Raya, pero, qué leches, ese ritmo… Y la más Stone (o Burning, lo que quieras), de título Tenías que haberla visto bailar, la “reina de las espinas” que siempre “está lista para hacerme temblar”, cómo no caer a esos encantos. Creo que Richards y Jagger la firmarían.

La fiesta y la vida rocanrol, para bien y para mal, se cuela sin reservas en Baila conmigo, otro genial remedo de rock sencillo (que no simple) con un tufo a “vieja guardia” que alucina, sobre todo el modo en que las guitarras se acoplan. Buen rock clásico, con ritmo sincopado y un riff desértico para confesar lo mal que se pasa de Resaca (“anoche era un tigre y hoy soy un ratón”)… hasta que vuelven a llamarte para volver a salir (“digo que sí, no se si es lo mejor para mí”). La eterna historia de amor a nuestro rollo con un aire Green Day en una fiesta sureña en Suena rock & roll, molón, descoyuntante interpretación.

¿Y qué nos queda? Un cambio de tono para Ya me olvidé de ti, con recuerdo crooner, “te digo nunca más, ya está, ya me olvidé de ti”, aunque nunca es verdad… delicada, atmosférica incluso. En Tenía que probar bajan al infierno para arrepentirse: pero había que hacerlo. Buena construcción y, según cómo lo interpretes, puedes encontrar una canción de drogas o una canción de reflexión vital. A mí me gusta la primera lectura. Y qué decir de una jodida maravilla como Odiar me gusta.

Apenas supera los cuarenta minutos, pero, qué necesitas para bailar, follar, chillar y ser feliz con una obra de auténtico rock visceral bien elaborado. Parece sencillo, pero solo lo han logrado Los Zigarros.

Versioneando: las mejores versiones de Status Quo

Status Quo

Las mejores versiones de Status Quo

Pocas bandas representan la cara divertida y edonista del rock como estos galeses, tanto por la música que nos regalaron en su dilatada carrera como por su forma de vida llena de fiesta, droga y anécdotas disparatadas. Buena parte de su éxito comercial se lo deben a las diferentes versiones que repartieron por todo su catálogo, algunas de las cuales os proponemos revisar ahora mismo.

Roadhouse blues (1973)

Me gusta particularmente esta versión de The Doors que escuchamos en el Pildedriver. La original fue grabada en 1970 para el álbum Morrison Hotel. Recomendable esta versión en directo.

 

In the army now (1986)

Uno de sus éxitos de los ochenta, alcanzó el número 2 en las listas del Reino Unido. Apareció en el disco del mismo nombre. Cover de una composición de Ferdi y Rob Bolland, editada en 1981 en su The domino theory.

 

Getting better (1976)

No podían faltar. Para la banda sonora de All this and World War II hicieron esta versión que  The Beatles publicaron en su popular Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de 1967.

 

Carol (1981)

En una etapa de dificultades comerciales y personales decidieron recurrir (una vez más) a un tema conocido de Chuck Berry para el disco Never too late. El padre (musical) de todos nosotros la grabó en 1958. Un riff y un ritmo difíciles de imitar.

Sweet home Chicago (2000)

En un álbum irregular de versiones titulado Famous in the last Century encontramos esta versión de una canción popularizada en 1937 por el mismísmimo Robert Johnson. Hay alguna versión anterior, siendo la más antigua de 1927. Un blues de estructura clásica pasado por la batidora Quo.

 

The price of love (1969)

Antes de convertirse en la máquina de mover caderas de los setenta, unos desconocidos Status Quo se marcaron este psicodélico single homenaje a The Everly Brothers. Los hermanos la editaron cuatro años antes.

 

Rockin’ all over the world (1977)

Original de John Fogerty, quien la editó apenas un par de años antes, es uno de los temas imprescindibles de los Quo en directo. Llegó al número 3 en las listas británicas y formó parte del álbum del mismo nombre.

Sangre Azul – Cuerpo a cuerpo – 1988

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Sangre Azul – Cuerpo a cuerpo – 1988

La banda madrileña Sangre Azul grabó este álbum en los estudios Mediterráneo de Ibiza en Marzo de 1988, a las órdenes de Steve Taylor y Dennis Herman, clave en el excelente sonido y la mezcla “made in usa”. Porque, al fin y al cabo, la compañía Hispavox quiso fabricar con Cuerpo a cuerpo una copia del sonido (y la imagen) Bon Jovi/Whitesnake que arrasaba por entonces en las listas de ventas de este país (y de medio mundo). Y lo lograron, desde luego. Contaban con buenas composiciones, con un cantante, Tony, más que solvente y con dos guitarristas, el mismísimo Carlos Raya y J.A. Martín, inspirados, elegantes y técnicos. Le pones una buena base rítmica, con Luis Santurde a la batería y Julio Díaz al bajo, y lo completas con un teclista de primera, Miguel Ángel Collado, y es difícil que el producto final no sea bueno. Bien es cierto que hay canciones mejores que otras, aunque, como siempre, eso es cuestión de gustos.

La pareja que abre el álbum, No eres nadie y Cuerpo a cuerpo, son dos trallazos complementarios. El primero, sobre el abandono de la chica mentirosa que no nos corresponde; el segundo, canción libertina sobre el ligue de bar. En Cuerpo a cuerpo domina el riff de guitarras y la labor de Tony, entregado al papel de ligón. También el riff inicial de Nacido para ganar, que se repite en la parte central, es lo mejor de la canción. Dueño y señor, una de mis favoritas por su letra lamentando la pérdida del que nunca tuvo nada, juega con ese teclado en todo el estribillo, fácil de recordar y sencillo, y un solo a dos guitarras cortito y trabajado. En un segundo nivel, ojito, pero nivelazo, se pega Si tú te vas, con una base buena pero un puente/estribillo algo previsibles.

La antigua cara B comenzaba con otra de las joyas de este disco, Mil y una noches, tremenda construcción, hard rock melódico de manual, interpretación, arreglos y melodía, qué más pedir. En Noche de acción tenemos una canción del cantante que va de concierto en concierto (“otra noche, otra ciudad”) burlando la ley y el destino para tener una noche de acción; estribillo molón y buen solo. Síguelo es muy simple, con un coro que marca y dirige el tema y una letra ensalzando las vivencias del rocanrol: surgiendo de algún lugar escuchas su voz tan especial; puente y estribillo para cantar a toda voz, con cierto tufillo Dokken. Y, cómo no, en Dame tu amor tenemos al rompecorazones, con toques Whitesnake, en la que se pide a la mujer deseada que nos dé una noche, no más, que “no soy hombre de una mujer”. Cierra el álbum Alejandría, un instrumental, un temazo.

Supongo que si andas por este blog ya has escuchado antes este álbum, y  te animo a retomarlo. Si aún no has posado tus orejas en él,  ya estás tardando. Un clásico en su género.

 

Gold – Oregins S. F. – 1970

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Gold – Oregins S. F. – 1970

No te extrañe si nunca has oído hablar de esta banda de San Francisco, porque nunca editaron de forma oficial un álbum ni pasaron de ser una banda de directos y festivales más allá de la costa Oeste en el periodo de 1968 a 1973. Sin embargo, casi 25 años después una compañía independiente editó este Oregins S. F. recogiendo las grabaciones inéditas en los estudios Golden State entre finales de 1969 y principios del año siguiente (nueve canciones en total) más una grabación sin trampa ni cartón de aquel mismo año en el Filmore West (otros ocho temas). Un notable legado de una banda más que no llegó a levantar la cabeza en el enorme tifón de creatividad de aquel momento.

Entonces, ¿por qué traerlos aquí? Pues simplemente porque este disco no puede pasar tan desapercibido. La mezcla de blues electrificado a lo Blue Cheer con las influencias latinas al estilo Santana o Manassas y un toque psicofolk cercano a Quicksilver Messenger Service crea una pequeña colección más que recomendable. Ed Scott fundó el grupo en 1967 y tras muchos cambios de miembros y nombres decidió abandonar definitivamente en 1973. En la época de Oregins S. F. formaban en Gold, con él a la guitarra, Louie Goursau a la batería, Ron Cabral y Sebastian Nicholson a la percusión (congas, maracas, lo que haga falta), Chico Moncada al bajo, Richard Coco y Robin Sinclair a las voces y Joe Bajza como guitarra solista.

La banda llegó a editar el sencillo No parking como cara A y Summertime como cara B. La primera, que abre el disco, una rabiosa carrera de riff heavy y veloz percusión, con un toque fiestero en la parte central, donde Joe y Ed se lucen especialmente. La segunda, Summertime, que cierra el álbum, es un tema con toque latino, que comienza a modo de balada y acelera con unas congas y un buen trabajo rítmico, más un pequeño solo de guitarra influenciado por Santana.

High on love tiene un rollo más folk que me recuerda a Stephen Stills, igual que When I saw you, esta más rítmica, con unos coros centrales y unos arreglos más cercanos a la psicodelia. Righteous love resulta extraordinaria, con esa voz negroide jugando entre el rock de guitarras y el soul, un puente y un estribillo bien conseguidos. El tema se vuelve rudo con Heavy, otro buen riff, aunque ahora con un toque más latino que en No parking, cercano al Santana de los primeros discos. Esta influencia es más clara en Conquistadores, sobre todo por el trabajo de percusión y el solo central. Una canción de corte british invasion de título PSB, bien conseguida, aunque fuera de contexto, aunque quizá el mejor trabajo vocal. El blues se presenta más descarado en Filet of soul, con un punto dramático de equilibrio entre el piano y las guitarras.

En los cortes recogidos en vivo, destacar una versión, cómo no, de Santana, Fried neckbones, y un tema que no aparece en estudio, Colores, cercano también a los sonidos psicodélicos de San Francisco por aquella época.

Un grupo que lo intentó, con suficiente buen hacer para haber conseguido publicar con éxito un álbum y, quién sabe, si desarrollar una carrera prolífica. En cualquier caso, recomendable escucha.

Sexo en el rock (11): infidelidades y otras mentiras.

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Sexo en el rock (11): infidelidades y otras mentiras.

La mentira del amor o el amor cambiante, una noche de sexo o una historia duradera, una nueva experiencia o un clásico de la noche después del concierto. Casi nadie reconoce sus infidelidades, las esconde en hoteles, asientos de coche y mensajes de móvil. Nuestros roqueros no son ajenos a todo esto, unas veces como víctimas engañadas o como consentidores, otras como jugadores en pareja ajena de la mentira del sexo a escondidas.

Nuestra pequeña selección de infidelidades y otras mentiras en pareja.

 

Led Zeppelin – Your time is gonna come

Además de su excepcional solo y ese inolvidable comienzo con órgano casi de iglesia, Led Zeppelin nos brindaron en su debut de 1969 esta queja de un marido acerca de una mujer que se acuesta con cualquiera que se le cruce… entre las piernas “Lying, cheating, hurting, that’s all you seem to do. Messing around with every guy in town”

 

Gov’t mule – Time to confess

Excelente canción sobre el hombre que decide contar la mentira, iluminar el oscuro secreto. Más de ocho minutos de sentimiento y fuego en esta versión en directo.

 

Warrant – I saw red

Y nos queda “la pillada”. Nuestro protagonista llega a casa, abre la puerta del dormitorio y… lo ve claro. Triste melodía y gran interpretación de un enamorado Lane. Melosa balada de guitarras suaves del multiplatino Cherry pie aparecido en 1990.

 

Supertramp – Another man’s woman

Otra historia de corazones divididos. Rick Davies clama a su amada que decida dónde está su verdadero amor. Porque ahora mismo es la mujer de otro y eso él no lo soporta. Del cuarto redondo de la banda, Crisis? What crisis? de 1978. Me encanta el piano.

 

Alanis Morisette – You oughta know

Si antes era la queja del que está fuera, del que espera, ahora es la historia cargada de rabia y celos de la amante despechada. Impresionante. Primer single y mega-éxito de su debut de 1994 Jagged little pill.

 

Eagles – Lying eyes

Dura historia de una infidelidad consentida. Ella se va a pasar la tarde con un hombre rico creyendo que su pareja no lo sabe. Él sufre en silencio porque sabe las razones por las que ella visita a este tipo. Tus ojos no pueden esconder la mentira… Apareció en el cuarto disco de la banda, One of these nights, de 1975 y alcanzó, como single, el número 2 en Estados Unidos.

 

Skunk Anansie – Infidelity (only you)

O cómo una infidelidad es una auténtica relación de amor. En el álbum Stoosh de 1996 Skin desata su amor hacia la persona que ama en secreto “Lost infidelity (…) only you can be the one”. Deliciosa.

 

WASP – Wild child

El salvaje Blacke Lawless no podía tener otro papel en una infidelidad: el chico malo y salvaje que tienta a la chica de otro “he’ll never ever touch you like I do, so look in my eyes and burn alive the truth”. Sin piedad, abrió el segundo largo de WASP, The last command, allá por 1985.

 

Theory of a Dead Man – Bad girlfriend

Quizá crees que acostarse por ahí con otras mujeres no le importa a tu novia… si no se entera. ¿Cómo te sentaría descubrir que ella hace lo mismo? Tyler Connolly (cantante) te lo cuenta en este tema que apareció en su Scars & souvenirs de 2008.

 

Jimi Hendrix – Hey Joe

Clásico eterno, una historia de rabia, de venganza: “woman has done undesirable things/ Woman must now die”. Un hombre que asesina a su mujer y huye. Fue el debut como single de Hendrix en 1966.

 

 

Desakato – La teoría del fuego – 2016

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Desakato – La teoría del fuego

Es un placer escuchar un nuevo álbum de Desakato, una banda que año tras año se labra una discografía y una fama sobre los escenarios excelentes. Parecía difícil conseguir mantener el nivel del anterior Buen viaje, pero, de partida, debo reconocer que lo han conseguido. Y eso que La teoría del fuego explora los rincones ya transitados pero con una pequeña vuelta de tuerca a sus ritmos gruesos, las guitarras a veces rabiosas y otras mezcladas en melodías inspiradas con la voz, donde el espíritu hardcore, intacto, se enreda con pequeños lametones de hard, de punk, de stoner o de heavy muscular. Un paso al frente, un paso al lado, once nuevas canciones para sumar y seguir.

La banda la conforman en quinteto Pepo y Pablo a las voces, este compartiendo la guitarras con Gabri, el bajo de Mario y la batería de Nano. Lo grabaron en los estudios OVNI (con Pablo y Gabri manejando el cotarro) y se lo mandaron masterizar a Kike Sanchís.

La inicial y veloz Tiempo de cobardes engancha con su anterior álbum, pero, en seguida, Animales hambrientos empuja la construcción mostrando, a pocos, la evolución del grupo desde aquel Buen viaje: base rápida, mezcla de voces claras y gruesas, en ocasiones dobladas, un estribillo poderoso y un pequeño regalo armónico como final. Estigma, en cambio, a pesar de su brusca entrada, relaja con la voz de Pablo controlando calmada el tempo, una línea de bajo excelente y un pequeño acelerón en la parte central, más un estribillo diez: “soy indestructible como el viento: puedo ser un meteorito incandescente a punto de estallar”. Estupenda.

Atreverse con un corte como Tu avalancha es de valientes: una balada en toda regla, una hermosa historia de amor salvaje, irrenunciable, de lo mejor de La teoría del fuego. Pasajeros nos acerca al hard rock con un riff y una estructura pasados por la mente Desakato, muy logrado el juego armónico, con su pequeño solo de guitarra, coro vocal y efectos incluidos. Y, por cierto, otra gran letra: “correr como animales, hacernos inmortales, anegar nuestro desierto con un pacto de sangre”. En Heridas abiertas, sobre el tema de los atentados terroristas (“seremos mártires sin miedo a volar … anhelando el momento en que todo estalle, muera, vuelvo a nacer”), aparecen quizá más previsibles, pero acertados en el conjunto, con ritmo que te mueve a hostias la cabeza.

El resto del disco no desmerece ni un ápice. La hoguera (“por fin he descubierto el fuego”), con la colaboración puntual de Titi Muñoz (Possesion), nos trae la hoguera de la revolución: groove conseguido, pegajoso, cambios constantes y la mezcla Desakato de azúcar y clavos (“aprendimos a vivir con los pies en el cemento pero vamos a salir”). En Barcos en llamas tenemos un tufillo punkrock con una línea de guitarra machacona, dura, para cantar “desde las alturas no se ve todo lo que encuentras al caer … furioso y desequilibrado apuestas al caballo perdedor”; bueno el cambio en el centro para otro pequeño solo. Deberían prodigarse más en el trabajo pirotécnico, pues cuando se animan a dejarnos instrumentales los clava, en este caso bajo el título Volcán. Y el cierre con las palabras de casa: Fueu y solombres.

Trabajo duro, inspiración, amor por lo que se hace, cojones y arte: usa bien los instrumentos y ya tienes la base de Desakato. Lo puedes comprobar pinchando La teoría del fuego. Muy recomendable.

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