Algunas canciones de martes: tuesday rocks

Tuesday rocks 2

Algunas canciones de martes: tuesday rocks

Es curioso cómo un día sin mucha historia en la semana reciba tantas canciones, y es que a nuestros héroes y heroínas del rock se les ha atragantado muchas veces. Algunos clásicos y algunas sorpresas en las canciones de hoy. Rock your tuesday!

 

Lynyrd Skynyrd – Tuesday’s gone

 

Neal Morse – Tuesday afternoon

 

Steve Perry – Tuesday heartache

 

Cat Stevens – Tuesday’s dead

 

Disidencia – Martes 13

 

The Rolling Stones – Ruby tuesday

 

 

Algunas canciones de lunes: monday rocks

Rockmonday

 

Día fatídico para la mayoría, por aquello de la vuelta al trabajo o la resaca de las vacaciones o de un fin de semana movidito, tiene el honor de haber servido de inspiración a numerosos artistas de nuestro rollo y alrededores. Os dejamos una pequeña muestra para escuchar a todo volumen. Rock this monday!

 

Allman Brothers Band – Stormy monday

 

Wilco – Monday

 

La Fuga – Los lunes de octubre

 

Plain As Ghosts – Monday morning quaterback

 

Tyketto – Monday

 

Fleetwood Mac – Monday morning

 

 

 

 

 

13 canciones para votar… o no

Ozzy-Osbourne-President

Yo no creo que Ozzy solucionase mis problemas ni que hiciera un mundo mejor, pero igual uno más heavy y, quizá, más divertido… En cualquier caso, toca ir a votar y, como en cualquier país del mundo, nos comemos las mentiras y las falsas esperanzas que los candidatos nos regalan. Aquí una mínima selección de la enorme cantidad de canciones dedicadas a las elecciones y a votar… o no votar.

Alice Cooper – Elected (1972)

Puede que una de las mejores de la lista, en cualquier caso, tomada con el sarcasmo de Mr. Cooper: “I never lied to you, I’ve always been cool, I wanna be elected”. Alice presidente, casi nada. Se editó como single a finales del 72 y se incluyó en el magnífico Billion dollars babies (1973).

 

Little Steven – Vote that mutha out! (1984)

Single que lanzó para llamar a sus conciudadanos a echar a Reagan (sí, el presidente yanqui de la época) de la Casa Blanca. El título lo dice todo.

 

Reincidentes – Vota a nadie (1992)

Una de las bandas reivindicativas más longevas y contestatarias del rollo punk rock nacional, editaron esta oda a la rebelión de la urna en su álbum ¿Dónde está Judas?:”Nadie te va a ayudar, nadie es mejor que nadie”.

 

Killing Joke – Another bloody election (1996)

En su álbum Democracy se dedicaron a dar caña al sistema y en esta canción en concreto le dan cera a los políticos: “elected to serve the public, how did you make your fortune?”.

 

Todos tus muertos – Políticos (2006)

Adorable hardcore del álbum Víctimas del vaciamiento calificando con descaro a los políticos: “Sos chupasangre, con los colmillos afilados (…) Falsas promesas causan gracia nada más. Nunca les creas nunca dicen la verdad”.

 

Muse – Uprising (2009)

“Rise up and take the power up (…) their time is coming to an end” canta Matt Bellamy en esta deliciosa canción del álbum quinto álbum de la banda titulado The Resistance.

 

The Replacements – Election day (1987)

En el álbum Pleased to meet me con bastante desidia cantan “I don’t care who gets elected / I don’t care who gets to find out”. Vamos, que les importa una mandarina quién gane las elecciones…

 

La Polla Records – El alcalde (1983)

Más de una tienen en su discografía estos irreverentes del sistema:. Aquí piden el voto con descaro y la ironía que Evaristo haría famosa “vota aquí, vota allá/haz un dontativo, entréganos tu libertad”. De sus primeras grabaciones, el EP Y ahora qué?

 

Eskorbuto – Ya no queda más cojones, Eskorbuto a las elecciones (1983)

Sin salirnos del punk, quizá en un estilo más sucio y directo, Eskorbuto lo tienen claro: hay que ser el candidato. Un estribillo demoledor. Un lema inimitable: “Para vivir alegre y contento, Eskorbuto al parlamento”. Hoy en día hasta sería posible. Aunque finalmente vio la luz en 1986, la maqueta y el EP original se grabó en 1983.

 

Corrosion of Conformity – Vote with a bullet (1991)

Tema duro, tanto en la letra como en la música, amenazando, literalmente, a los candidatos. Esta vez “Don’t fuck with me (…) I’m voting with a bullet”. Noveno corte del álbum Blind.

 

La Vela Puerca – Las polillas (1999)

“Hoy hablemos de polillas, de ratas de callejón, del político juntando plata extra en el colchón”. Dentro del disco Deskarados dedicaron esta rabiosa canción al gremio gobernante y, en especial, al politiqueo electoral: “las encuestas dicen que el más lindo soy yo y que va a ser mío ese sillón”.

 

Radiohead – Electioneering (1997)

Recordando a los políticos sus promesas falsas y lo barato que les sale mentir: “say the right things when electioneering, I trust I can rely on your vote”. Aparece en medio de su OK computer.

 

Soundgarden – She’s a politician (1991)

Nuestros rebeldes de Seattle grabaron durante las sesiones del álbum Badmotorfinger un alegato contra las mentiras y la falta de escrúpulos de los políticos, sobre todo en campaña: “She doesn’t listen, even if she doesn’t know what she’s saying/ She’s a politician”

 

 

Y aunque pronto haremos un especial sobre el tema, no puedo dejar de pinchar una canción para quienes decidís no ir a votar… Anarquía y cerveza fría, de Disicencia.

Los Zigarros – A todo que sí – 2016

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Los Zigarros – A todo que sí – 2016

¿Qué hay más importante en el rocanrol que ser feliz escuchándolo? ¿Bailando? ¿Saltando? ¿Follando al ritmo de tu canción favorita? La música de Los Zigarros me lleva directamente a ese estado emocional, al de querer ser feliz moviendo cada parte de mi cuerpo. Y no es fácil, que soy un tipo con muchas horas de rock. Es un mérito, máximo, cuando hablamos de un álbum de sonido perfecto, bien ensamblado y lleno de referencias (que no refritos) a clásicos que adoro: Status Quo, The Faces, Los Rodríguez, The Ramones, Burning y hasta los AC/DC primigenios. La producción de Carlos Raya les ha sentado muy bien, aunque a veces le arrime a alguna banda conocida por aquí.

En la interpretación, Ovidio Tormo a la voz y la guitarra, labor que comparte con Álvaro Tormo, el hacha principal. Junto a la pareja, la batería de Adrián Ribes y el bajo de Nacho Tamarit. Buena gente, seguro, con una buena colección de vinilos, seguro.

Hay un grupo de canciones que elogian la vida de desenfreno sexual. A todo que sí, la inicial, viene con un riff vacilón, marcado, una entrada in crescendo, un tono malote, un pequeño abuso de testosterona (“gastarme todo mi dinero en  un vestido y arrancártelo esta noche al salir”) y un estribillo repetitivo. De lo mejor, Dentro de la ley, la historia de uniformes, buenos, malos, sexo delincuente y “no te lo tomes a broma cuando tu chica tiene una porra de goma”; qué boogie macarra, qué guitarreo, qué ritmazo, qué piano guapo. Y, cómo no, “muérdeme, justo aquí, vamos a hacerlo” Contra la pared, rompedor rock de sexo prohibido y wah-wah por detrás. En Qué demonios hago yo aquí la rockstar se queda con las ganas de probar la fruta prohibida, “si yo quiero estar junto a ti”, quizá donde más me recuerdan el rollo Raya, pero, qué leches, ese ritmo… Y la más Stone (o Burning, lo que quieras), de título Tenías que haberla visto bailar, la “reina de las espinas” que siempre “está lista para hacerme temblar”, cómo no caer a esos encantos. Creo que Richards y Jagger la firmarían.

La fiesta y la vida rocanrol, para bien y para mal, se cuela sin reservas en Baila conmigo, otro genial remedo de rock sencillo (que no simple) con un tufo a “vieja guardia” que alucina, sobre todo el modo en que las guitarras se acoplan. Buen rock clásico, con ritmo sincopado y un riff desértico para confesar lo mal que se pasa de Resaca (“anoche era un tigre y hoy soy un ratón”)… hasta que vuelven a llamarte para volver a salir (“digo que sí, no se si es lo mejor para mí”). La eterna historia de amor a nuestro rollo con un aire Green Day en una fiesta sureña en Suena rock & roll, molón, descoyuntante interpretación.

¿Y qué nos queda? Un cambio de tono para Ya me olvidé de ti, con recuerdo crooner, “te digo nunca más, ya está, ya me olvidé de ti”, aunque nunca es verdad… delicada, atmosférica incluso. En Tenía que probar bajan al infierno para arrepentirse: pero había que hacerlo. Buena construcción y, según cómo lo interpretes, puedes encontrar una canción de drogas o una canción de reflexión vital. A mí me gusta la primera lectura. Y qué decir de una jodida maravilla como Odiar me gusta.

Apenas supera los cuarenta minutos, pero, qué necesitas para bailar, follar, chillar y ser feliz con una obra de auténtico rock visceral bien elaborado. Parece sencillo, pero solo lo han logrado Los Zigarros.

Versioneando: las mejores versiones de Status Quo

Status Quo

Las mejores versiones de Status Quo

Pocas bandas representan la cara divertida y edonista del rock como estos galeses, tanto por la música que nos regalaron en su dilatada carrera como por su forma de vida llena de fiesta, droga y anécdotas disparatadas. Buena parte de su éxito comercial se lo deben a las diferentes versiones que repartieron por todo su catálogo, algunas de las cuales os proponemos revisar ahora mismo.

Roadhouse blues (1973)

Me gusta particularmente esta versión de The Doors que escuchamos en el Pildedriver. La original fue grabada en 1970 para el álbum Morrison Hotel. Recomendable esta versión en directo.

 

In the army now (1986)

Uno de sus éxitos de los ochenta, alcanzó el número 2 en las listas del Reino Unido. Apareció en el disco del mismo nombre. Cover de una composición de Ferdi y Rob Bolland, editada en 1981 en su The domino theory.

 

Getting better (1976)

No podían faltar. Para la banda sonora de All this and World War II hicieron esta versión que  The Beatles publicaron en su popular Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de 1967.

 

Carol (1981)

En una etapa de dificultades comerciales y personales decidieron recurrir (una vez más) a un tema conocido de Chuck Berry para el disco Never too late. El padre (musical) de todos nosotros la grabó en 1958. Un riff y un ritmo difíciles de imitar.

Sweet home Chicago (2000)

En un álbum irregular de versiones titulado Famous in the last Century encontramos esta versión de una canción popularizada en 1937 por el mismísmimo Robert Johnson. Hay alguna versión anterior, siendo la más antigua de 1927. Un blues de estructura clásica pasado por la batidora Quo.

 

The price of love (1969)

Antes de convertirse en la máquina de mover caderas de los setenta, unos desconocidos Status Quo se marcaron este psicodélico single homenaje a The Everly Brothers. Los hermanos la editaron cuatro años antes.

 

Rockin’ all over the world (1977)

Original de John Fogerty, quien la editó apenas un par de años antes, es uno de los temas imprescindibles de los Quo en directo. Llegó al número 3 en las listas británicas y formó parte del álbum del mismo nombre.

Sangre Azul – Cuerpo a cuerpo – 1988

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Sangre Azul – Cuerpo a cuerpo – 1988

La banda madrileña Sangre Azul grabó este álbum en los estudios Mediterráneo de Ibiza en Marzo de 1988, a las órdenes de Steve Taylor y Dennis Herman, clave en el excelente sonido y la mezcla “made in usa”. Porque, al fin y al cabo, la compañía Hispavox quiso fabricar con Cuerpo a cuerpo una copia del sonido (y la imagen) Bon Jovi/Whitesnake que arrasaba por entonces en las listas de ventas de este país (y de medio mundo). Y lo lograron, desde luego. Contaban con buenas composiciones, con un cantante, Tony, más que solvente y con dos guitarristas, el mismísimo Carlos Raya y J.A. Martín, inspirados, elegantes y técnicos. Le pones una buena base rítmica, con Luis Santurde a la batería y Julio Díaz al bajo, y lo completas con un teclista de primera, Miguel Ángel Collado, y es difícil que el producto final no sea bueno. Bien es cierto que hay canciones mejores que otras, aunque, como siempre, eso es cuestión de gustos.

La pareja que abre el álbum, No eres nadie y Cuerpo a cuerpo, son dos trallazos complementarios. El primero, sobre el abandono de la chica mentirosa que no nos corresponde; el segundo, canción libertina sobre el ligue de bar. En Cuerpo a cuerpo domina el riff de guitarras y la labor de Tony, entregado al papel de ligón. También el riff inicial de Nacido para ganar, que se repite en la parte central, es lo mejor de la canción. Dueño y señor, una de mis favoritas por su letra lamentando la pérdida del que nunca tuvo nada, juega con ese teclado en todo el estribillo, fácil de recordar y sencillo, y un solo a dos guitarras cortito y trabajado. En un segundo nivel, ojito, pero nivelazo, se pega Si tú te vas, con una base buena pero un puente/estribillo algo previsibles.

La antigua cara B comenzaba con otra de las joyas de este disco, Mil y una noches, tremenda construcción, hard rock melódico de manual, interpretación, arreglos y melodía, qué más pedir. En Noche de acción tenemos una canción del cantante que va de concierto en concierto (“otra noche, otra ciudad”) burlando la ley y el destino para tener una noche de acción; estribillo molón y buen solo. Síguelo es muy simple, con un coro que marca y dirige el tema y una letra ensalzando las vivencias del rocanrol: surgiendo de algún lugar escuchas su voz tan especial; puente y estribillo para cantar a toda voz, con cierto tufillo Dokken. Y, cómo no, en Dame tu amor tenemos al rompecorazones, con toques Whitesnake, en la que se pide a la mujer deseada que nos dé una noche, no más, que “no soy hombre de una mujer”. Cierra el álbum Alejandría, un instrumental, un temazo.

Supongo que si andas por este blog ya has escuchado antes este álbum, y  te animo a retomarlo. Si aún no has posado tus orejas en él,  ya estás tardando. Un clásico en su género.

 

Gold – Oregins S. F. – 1970

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Gold – Oregins S. F. – 1970

No te extrañe si nunca has oído hablar de esta banda de San Francisco, porque nunca editaron de forma oficial un álbum ni pasaron de ser una banda de directos y festivales más allá de la costa Oeste en el periodo de 1968 a 1973. Sin embargo, casi 25 años después una compañía independiente editó este Oregins S. F. recogiendo las grabaciones inéditas en los estudios Golden State entre finales de 1969 y principios del año siguiente (nueve canciones en total) más una grabación sin trampa ni cartón de aquel mismo año en el Filmore West (otros ocho temas). Un notable legado de una banda más que no llegó a levantar la cabeza en el enorme tifón de creatividad de aquel momento.

Entonces, ¿por qué traerlos aquí? Pues simplemente porque este disco no puede pasar tan desapercibido. La mezcla de blues electrificado a lo Blue Cheer con las influencias latinas al estilo Santana o Manassas y un toque psicofolk cercano a Quicksilver Messenger Service crea una pequeña colección más que recomendable. Ed Scott fundó el grupo en 1967 y tras muchos cambios de miembros y nombres decidió abandonar definitivamente en 1973. En la época de Oregins S. F. formaban en Gold, con él a la guitarra, Louie Goursau a la batería, Ron Cabral y Sebastian Nicholson a la percusión (congas, maracas, lo que haga falta), Chico Moncada al bajo, Richard Coco y Robin Sinclair a las voces y Joe Bajza como guitarra solista.

La banda llegó a editar el sencillo No parking como cara A y Summertime como cara B. La primera, que abre el disco, una rabiosa carrera de riff heavy y veloz percusión, con un toque fiestero en la parte central, donde Joe y Ed se lucen especialmente. La segunda, Summertime, que cierra el álbum, es un tema con toque latino, que comienza a modo de balada y acelera con unas congas y un buen trabajo rítmico, más un pequeño solo de guitarra influenciado por Santana.

High on love tiene un rollo más folk que me recuerda a Stephen Stills, igual que When I saw you, esta más rítmica, con unos coros centrales y unos arreglos más cercanos a la psicodelia. Righteous love resulta extraordinaria, con esa voz negroide jugando entre el rock de guitarras y el soul, un puente y un estribillo bien conseguidos. El tema se vuelve rudo con Heavy, otro buen riff, aunque ahora con un toque más latino que en No parking, cercano al Santana de los primeros discos. Esta influencia es más clara en Conquistadores, sobre todo por el trabajo de percusión y el solo central. Una canción de corte british invasion de título PSB, bien conseguida, aunque fuera de contexto, aunque quizá el mejor trabajo vocal. El blues se presenta más descarado en Filet of soul, con un punto dramático de equilibrio entre el piano y las guitarras.

En los cortes recogidos en vivo, destacar una versión, cómo no, de Santana, Fried neckbones, y un tema que no aparece en estudio, Colores, cercano también a los sonidos psicodélicos de San Francisco por aquella época.

Un grupo que lo intentó, con suficiente buen hacer para haber conseguido publicar con éxito un álbum y, quién sabe, si desarrollar una carrera prolífica. En cualquier caso, recomendable escucha.

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